Las elecciones del 24 de mayo son las más abiertas que un servidor recuerda. La ecuación PP mayoría absoluta o PSOE+IU quedó antiguada en 2011, con la irrupción de UPyD y E2000, y en blanco y negro en este 2015, con el aterrizaje de Ciudadanos y Somos Alcalá. Las mayorías absolutas forman parte, pues, de otra generación, junto a los vídeos VHS, las hombreras, los walkman y Pretty Woman, aunque de esto último los programadores de televisión todavía no se hayan dado cuenta.
Con este panorama tan cambiante, un mes es un siglo político. Nadie puede a ciencia cierta apostar quién ganará las elecciones, quién gobernará, si para cuadrar los futuros pactos de Gobierno has de sacarte la carrera de matemáticas, si hará falta un bipartito o hasta cinco formaciones, si se mantendrán los actuales cinco partidos o si irrumpirán Somos Alcalá y Ciudadanos y con qué fuerza. Son probablemente las elecciones locales más nacionales en la que la diferencia, la que pueda lograr un puñado de votos vitales, se pueda basar en el candidato local.
Desde luego, PP, PSOE, IU y UPyD son los cuatro partidos que más tienen que perder por lo que no pueden tener una actitud reservona. Deben quemar todas las naves para arañar todos los votos posibles. E2000 hace sus campañas allá donde sabe que puede sumar más apoyos y Somos Alcalá y Ciudadanos vienen con el viento nacional de cara al ser los dos partidos nuevos a los que miran los votantes de izquierdas y centro derecha, respectivamente, para castigar el bipartidismo; un viento que puede amainar o arreciar y del que dependerá el futuro también de IU y UPyD, que pueden verse devorados. Por eso, un debate electoral, además de ser un síntoma de salud democrática, interesa a todos, sobre todo, a los partidos más tradicionales. Tienen mucho que ganar, porque perder, ya dicen las encuestas a nivel nacional, que están perdiendo.
Javier Bello, candidato del PP a la Alcaldía de Alcalá
En ese debate, que tendría que ser obligatorio por ley, el PP, por ejemplo, podría escenificar el cordón sanitario que todos los partidos podrían hacer contra la formación de Javier Bello y la locura que podría ser un gobierno que podría ser de hasta cinco formaciones (PSOE, IU, Somos, UPyD y Ciudadanos). Es verdad, tendría casi imposible subir, pero al menos tendría la oportunidad de consolidar su voto y convencer a alguno de sus antiguos votantes que hacen ojitos a Ciudadanos.
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Javier Rodríguez, candidato del PSOE a la Alcaldía
Por su parte, el PSOE de Javier Rodriguez tendría la oportunidad de demostrar que intentó una moción de censura, que no contó con las firmas de IU, y sí con las de UPyD, aunque los magenta permitieron antes y por dos veces gobernar al PP en la presente legislatura. Primero con su abstención en 2011 y luego con su voto a favor de Javier Bello.
Una campaña electoral a la defensiva puede provocar la derrota. Simeone salió a esperar ante un Real Madrid mermado y marcó Chicharito, con quien nadie contaba. Quizás el 25 de mayo, alguno eche de menos no haber celebrado ese debate electoral. O quizás, no. Ya digo que son unas elecciones tan impredicibles que no descarten que vuelvan las hombreras.

